domingo, 25 de julio de 2010

EMBOSCADA Y LA FIESTA DEL GUAIKURU ÑEMONDE



LOS GUAIKURÚES HONRARON AYER A SAN FRANCISCO SOLANO EN MINAS, EMBOSCADA
CELEBRARON LOS 400 AÑOS DEL SANTO PATRONO DE AMERICA
Publicado por ABC Color
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Una vez más, la festividad de San Francisco Solano, celebrada en la compañía Minas de Emboscada, demostró una particularidad única. Los fieles, ataviados con plumas y máscaras, bailaron y cantaron luego de la celebración eucarística, oficiada por Mons. Claudio Giménez.
EMBOSCADA (Gilberto Báez, de nuestra redacción regional). Los feligreses de la compañía Minas, ubicada a unos 5 kilómetros del centro de esta ciudad, conmemoraron el día del santo patrono, San Francisco Solano.
Como todos los años, feligreses ataviados con los más novedosos trajes, confeccionados por ellos mismos con plumas de gallinas, pavos reales y guineas, dieron el toque diferente a los festejos patronales de Minas.
Los fieles, también cubiertos con máscaras, rememoraron el “Guaikuru ñemonde” y participaron en la celebración litúrgica, presidida por el obispo diocesano, Claudio Giménez.
La mayoría de los fieles que llegaron “emplumados” manifestaron que lo hacían en calidad de promesa, aunque algunos sostienen que es la mejor manera de adherirse a la fiesta; vistiendo de Guaikuru. Con un particular sonido onomatopéyico de la voz (como el kamba), como es costumbre, los guaicurúes se ubicaron, en filas, en el centro de la plazoleta del oratorio erigido en honor al protector.
El prelado habló de la necesidad de poner en práctica la palabra de Dios y la enseñanza de San Francisco Solano. Instó a los fieles a conocer a los santos patronos de sus comunidades, para semejarles. “Todos se ponen como un ejemplo de vida”, dijo el obispo.
Personas de todas las edades, al estilo de los primitivos habitantes de la zona, se acercaron hasta el modesto oratorio, que está en refacción. Se hicieron la sacristía y un corredor alrededor del templo.
Luego de la misa, se realizó la procesión con el acompañamiento musical de los guaikurúes, con los tambores y la armónica, que pusieron ritmo con un estilo único y peculiar.
Más tarde, todos los guaikurúes danzaron al ritmo de los tambores y la armónica, cumpliendo así su ritual afronativo, mezclado con religiosidad y cultura popular o pagana.
Esta particular manera de rendir homenaje a San Francisco Solano comenzó hacia el año 1920 en la compañía Minas.