jueves, 10 de marzo de 2016

CARLOS VILLAGRA MARSAL

CARLOS VILLAGRA MARSAL
Ohai: David Galeano Olivera
       Carlos Villagra Marsal nació el día 30 de octubre del año 1932, en la Ciudad de Asunción, República del Paraguay. Fue abogado, poeta, escritor, docente universitario, periodista y político. Su padre fue Salvador Villagra Maffiodo y su madre María Elena Marsal. Carlos Villagra Marsal se casó con Ana María Carrón Rivarola, teniendo 5 hijos: Verónica, Soledad, Jazmín, Viviana y Rodrigo. Carlos Villagra Marsal niko heñóikuri ára 30 jasypa ary 1932-pe, Táva Paraguaýpe, Paraguay Retâme. Tekomo'âhára, ñe'êpapára, haihára, mbo'ehára mbo'ehaovusupegua, marandumyasâihára ha polítiko. Itúva herava'ekue Salvador Villagra Maffiodo ha isýkatu María Elena Marsal. Carlos Villagra Marsal ombojoajúkuri hekove Ana María Carrón Rivarola rehe, ha oreko hikuái 5 ñemoñare: Verónica, Soledad, Jazmín, Viviana ha Rodrigo.
       Carlos Villagra Marsal hizo sus estudios secundarios en el Colegio San José, de Asunción. En el año 1957 se graduó como abogado en la Universidad Nacional de Asunción. Luego obtuvo el doctorado. Desde el año 1958 hasta el año 1960 realizó otros estudios en España y Francia. Desde el año 1961 hasta el año 1964 enseñó en el nivel medio y luego se dedicó a la docencia universitaria en la Universidad Nacional de Asunción y en la Católica, entre las cátedras que ejerció se encuentran la de Literatura Guarani y Cultura Guarani. Últimamente fue profesor de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción, en la carrera de Hotelería. Fue el fundador y director de Alcándara Editora. Carlos Villagra Marsal oñemoarandúkuri mitârusumbo'ehao San José-pe, Paraguaygua. Ary 1957-pe oikókuri chugui tekomo'âhára Universidad Nacional de Asunción-me. Upéi oikókuri chugui tembikuaajára. Ary 1958 guive ary 1960 peve oñemoaranduvékuri España ha Francia retâme. Ary 1961 guive ary 1964 peve ombo'ejepékuri mitârusumbo'ehaópe ha upéi ombo'éntema mbo'ehaovusúpe, Universidad Nacional de Asunción ha Católica-pe, ombo'ehaguépe -hetave apytépe- Guarani Ñe'êporâhaipyre ha Guarani Reko. Ipahakuévo, ombo'ékuri Facultad Politécnica, Universidad Nacional de Asunción-me, Hotelería ohapykuehóvape. Omoheñói ha oisâmbyhýkuri Alcándara Editora.
       Fue un activo militante del PLRA; asimismo, fue embajador paraguayo en Chile y Ecuador. Escribió en diarios y por muchos años dirigió un programa en Radio Ñanduti dedicado a diferentes temas de la cultura paraguaya y guarani. Realizó innumerables conferencias y cursos en el país y en el exterior. Recibió varias distinciones y premios como reconocimiento a su valiosa labor. En agosto de 2011 fue nombrado como Ministro Secretario de Políticas Lingüísticas, fue el primero que ocupó dicho cargo. Como ministro, eligió e instaló a los 15 primeros miembros de la Academia de Lengua Guarani. Ha'éngo PLRA-gua; upéicha avei, oikojepékuri Paraguay Retâ remimondórô Chile ha Ecuador retâme. Ohaijepékuri kuatiahaipyrépe ha heta ary pukukue oisâmbyhýkuri peteî tembiapo iñasâiva Puhoe Ñanduti rupive omoherakuâva heta mba'e Paraguay ha Guarani reko rehegua. Heta atýpe ohendukákuri iñe'ê katupyry, ñane retâme ha ambue tetâ rupi. Ojejapókuri chupe heta jehechakuaa ha ohupytýkuri heta jopói hembiapo porâitáre. Jasyapy ary 2011-pe oiko ichugui Paraguáy Ñe'ênguéra Sâmbyhyhára, ha'ékuri upe sâmbyhyhára ypykue upepegua. Sâmbyhyharaháicha, oiporavo ha omohendákuri umi 15 terekuára ypykuépe Guarani Ñe'ê Rerekuapavêgua.
       Desde muy joven se dedicó a la literatura. Villagra Marsal pertenece a la generación del 50, compartiendo con Rubén Bareiro Saguier, José María Gómez Sanjurjo, Jorge Gómez Rodas, José Luis Appleyard, María Luisa Artecona de Thompson, Ramiro Domínguez y Luis María Martínez, entre otros. Entre sus obras más destacadas podemos mencionar: “Mancuello y la perdiz” (1965), “Antología mínima” (1975), “Guarania del desvelado” (1979), “Papeles de última altura” (1991), “El júbilo difícil” (1995) y “Cocinas del Paraguay” (2010), entre otras. Imitârusu guive oiko ñe'êporâhaipyre rapykuéri. Villagra Marsal niko oîkuri Tekove 50-pegua atýpe, ko'âva ndive: Rubén Bareiro Saguier, José María Gómez Sanjurjo, Jorge Gómez Rodas, José Luis Appleyard, María Luisa Artecona de Thompson, Ramiro Domínguez ha Luis María Martínez, hetave apytépe. Hembiapokue apytépe jajuhukuaa: “Mancuello y la perdiz” (1965), “Antología mínima” (1975), “Guarania del desvelado” (1979), “Papeles de última altura” (1991), “El júbilo difícil” (1995) ha “Cocinas del Paraguay” (2010), hetave apytépe.
       Carlos Villagra Marsal falleció en la Ciudad de Asunción el día 10 de marzo del año 2016, a los 83 años. Carlos Villagra Marsal omanókuri Táva Paraguaýpe ára 10 jasyapy ary 2016-pe, oreko jave 83 ary.
ooo000ooo
ACERCA DE LA OBRA “MANCUELLO Y LA PERDIZ” DEL DR. CARLOS VILLAGRA MARSAL
Por: David Galeano Olivera
       “Mancuello y la perdiz” fue publicada por su autor Carlos Villagra Marsal en la ciudad de Asunción, Paraguay; en el año 1965 y desde entonces conoció de varias re-ediciones, así como también se hizo acreedora de numerosos premios y distinciones que la fueron posesionando en los sitios más encumbrados de la narrativa paraguaya. Su autor, el Prof. Dr. Carlos Villagra Marsal fue un destacadísimo intelectual y hombre de letras reconocido nacional e internacionalmente y que pertenece a la “Generación del 50” de la literatura paraguaya. Villagra Marsal fue hablante, estudioso y promotor de la Lengua Guarani y a la vez un extraordinario observador y recopilador de la cultura popular paraguaya. Varias de las obras publicadas por él y que tienen el mismo porte rescatan, reflejan e interpretan la particularísima, misteriosa y llamativa forma de ser, el modus vivendi o el ñande reko de la gente que vive en el Paraguay.
       La novela “Mancuello y la perdiz” describe la historia, la vida, de un oscuro y terrible indivíduo, una especie de prototipo del anti-héroe, llamado Pantaleón Mancuello, quien fue convertido en una perdiz por las misteriosas fuerzas del bien. Cabe recordar que Villagra Marsal recopiló, en el año 1957, la leyenda de la perdiz kogoe que le fuera contada por un anciano del Departamento de San Pedro Paraguay, zona retirada de la capital Asunción, caracterizada por las creencias y tradiciones populares expresadas mayormente en Guarani y notablemente aislada de la “modernidad”. Al respecto, conviene destacar que en el mundo Guarani y en su proyección dentro de la cultura popular paraguaya, es común asistir a ese tipo de fenómenos donde los seres humanos, por alguna imperfección, inmoralidad o irregularidad, reciben como sanción o castigo divino la conversión en algún animal (de cualquier clase), así por ejemplo, la leyenda de Chavuku, un joven guerrero Guarani que por su soberbia, fue convertido en un tigre; o la leyenda del Karáû, joven convertido en un ave montés de color negro. De dicho joven se cuenta que estando en una fiesta recibió el aviso del fallecimiento de su madre y que prefirió continuar bailando diciendo que luego se ocuparía de ella, le que le valió el enojo de los dioses y la mencionada sanción de parte de ellos.
       Lo acotado precedentemente sirve de prueba para demostrar el origen histórico y social de la novela “Mancuello y la perdiz” que de principio a fin expone y destaca con gran estilo las características de la nación paraguaya e interpreta su conciencia colectiva. La novela permite “ver” como en una película las formas de las viviendas, la diversidad de la flora y la fauna, las formas y los colores de los diferentes platos típicos o alimentos tradicionales del país y enfatiza en la peculiaridad del lenguaje paraguayo, donde la gente se expresa mayormente en Guarani o en un Guarani mezclado con el castellano, forma conocida comúnmente con el nombre de jopara y más recientemente jehe'a. Así a lo largo de la obra se pueden leer locuciones tales como:
-Che patrón (mi patrón)
-Mokôiko roime (estamos dos, somos dos)
-Patron'i (patroncito)
-Se esconde en un javorái (se esconde en la maleza)
       Los cuatro ejemplos anotados sirven para demostrar que el uso popular, desenfadado y espontáneo de ambos idiomas, en situación de contacto, generó en el Paraguay una manera de hablar que continuamente acude a la mezcla de ambos idiomas, indistintamente. Es muy común introducir palabras castellanas en el contexto Guarani como “patrón” en “che patrón” o al revés, palabras Guarani en el contexto castellano como en “se esconde en un javorái”. Quien nace, vive y muere o se muda a vivir al Paraguay está expuesto a ese lenguaje y debe aprenderlo y utilizarlo si quiere vivir en ese medio.
       Lo expuesto es lo que Villagra Marsal, un intérprete exacto de la conciencia colectiva paraguaya, deja traslucir en su novela -según otros, cuento. Sumergirse en “Mancuello y la perdiz” implica pues vivir la vida de una manera diferente. Suelo decir que al interior de cada paraguayo podemos encontrar dos personas, dos mundos, dos realidades: el mundo Guarani y el mundo envolvente. Es muy fácil para el paraguayo decir “buen día, como ésta” a una persona que habla castellano y en una fracción de segundo darse vuelta, dirigirse a otra persona hablante Guarani y decirle “Mba'etekópa. Mba'épa reikotevê” (hola, qué necesitas), mientras succiona, de un vaso, a través de una bombilla, el mítico terere, una especie de infusión de agua con grandes trozos de hielo que contiene el zumo de yuyos o hierbas medicinales; en la previa de un almuerzo tradicional que puede denominarse vori vori, so'o apu'a, chipa o mbeju.
       Para un lingüísta, “Mancuello y la perdiz” es un breve pero valioso corpus lingüístico que incluye peculiaridades fonológicas, morfológicas, sintácticas, semánticas, etc. Es también un recurso valioso para apreciar el bilingüismo paraguayo tan promocionado en varias partes del mundo y del cual se han ocupado paraguayos y extranjeros con la intención de comprender su origen, sus modificaciones, su actualidad y su proyección o futuro.
       Finalmente, creo que este aporte del Dr. Carlos Villagra Marsal a la literatura paraguaya y -por qué no- universal es significativo primeramente por rescatar del olvido una leyenda que por muchos años estuvo condenada a la oralidad y con el fuerte riesgo de desaparecer como lastimosamente ya ocurrió con varias manifestaciones de la cultura popular paraguaya. En ese sentido creo providencial la presencia de Villagra Marsal en el amplio espectro de la literatura paraguaya expresada en castellano y en Guarani, no solamente por “Mancuello y la perdiz” sino por sus otros numersosísimos aportes literarios que siempre reivindicaron las manifestaciones de la cultura popular paraguaya.
       Asimismo, como pocas, “Mancuello y la perdiz” muestra sin prejuicios el hablar paraguayo más aún tomando en cuenta que en el tiempo en que el Dr. Villagra Marsal publicó su primera edición existía una fuerte discriminación, degradación y desprecio hacía la lengua Guarani. En ese tiempo el Guarani ni siquiera era lengua nacional (lo fue a partir de 1967) o lengua oficial (lo fue en el año 1992) del Paraguay, tampoco era enseñada en las instituciones educativas del país y lo más importante, prácticamente no contaba con un gran número de publicaciones (en Guarani o relacionadas al Guarani). Esta circunstancia le da mucho más valor a la obra “Mancuello y la perdiz” y a su autor, el Prof.Dr. Carlos Villagra Marsal un anticipado visionario del tiempo mejor (el actual) que aguardaba al Guarani y un gran intérprete de la idiosincrasia paraguaya.
ooo000ooo
Leer INSTALACIÓN Y PRIMERA SESIÓN DE LA ACADEMIA DE LENGUA GUARANI, en (http://cafehistoria.ning.com/profiles/blogs/instalaci-n-y-primera-s...)