miércoles, 11 de marzo de 2015

MUJERES DESTACADAS DEL PARAGUAY

MUJERES DESTACADAS DEL PARAGUAY
       El miércoles 11 de marzo de 2015, a las 7 horas, el PROF.ING. ALECSANDRO RILINE desarrolló una interesantísima y útil conferencia acerca de las MUJERES DESTACADAS DEL PARAGUAY. La misma tuvo lugar en la reunión semanal del ROTARY CLUB ASUNCIÓN CATEDRAL, cuyas sesiones se realizan en el Hotel Chaco, ubicado en Mcal. Estigarribia y Caballero, de la Ciudad de Asunción. La reunión fue liderada por el Dr. Mario Amelio Melgarejo, presidente de El Club y contó con la participación de numerosos miembros de dicho club rotario.
Prof.Ing. Alecsandro Riline
       Upe atýpe Mbo'ehára Alecsandro Riline imandu'ákuri Kuña Paraguáyre ha omombe'u mba'épepa ha'ekuéra oipytyvô ñane retâme. Kuña rehe ae ñane retâ ohupytýkuri heta mba'e ha upeichahápe itenondevékuri. Py'aguapy aja térâ ñorairô aja kuña ojepytasombarete ha oñemongu'e katupyry ikatuhaĝuáicha hembiapo rupive ipehênguekuéra ha hetâygua oikoporâve, jekupyty ha mborayhu pa'ûme.
       Además del presidente y el disertante, asistieron a la reunión: Claudio Bullón, Oscar Amalio Benítez, Angel Caballero, Efraín Darío Centurión, Judith Ramos, Eitel Krohn, Benito Fleitas Guirland, Luis Pascualy, Hugo Solalinde, Daniel Ferreira, David Galeano Olivera y varias jóvenes intercambistas.


       A continuación, el texto de la conferencia del Ing. Riline.
MUJERES DESTACADAS DEL PARAGUAY
PROF.ING. ALECSANDRO RILINE
       El papel de las mujeres en la historia del Paraguay está necesariamente ligado a las peripecias de esa historia. Ellas desempeñaron un papel preponderante en el nacimiento de la nación paraguaya.
       Fueron las mujeres españolas e indias las que sentaron la base del hogar paraguayo, aseguraron la descendencia, tomaron a su cargo las tareas domésticas y de campo y permitieron que se levantaran las ciudades y se asegurara la conquista y la colonización.
       Sin olvidar que cuando fue necesario, lucharon junto a los hombres para rechazar las invasiones portuguesas y los ataques de las tribus hostiles.
       Las mujeres participaron en el movimiento comunero paraguayo del siglo 18, precursor de la independencia americana. La historia ha recogido la figura de la hija de Juan de Mena, que ya guardaba luto por su esposo Ramón de las Llanas y que al enterarse que su padre también había fallecido, abandonó el vestido y el manto negros y se presentó al pueblo vestida de blanco diciendo que “no era bien llorar vida con tanta gloria tributada a la patria”.
       Las mujeres paraguayas acompañaron a los hombres en la gesta de la independencia, en los preparativos revolucionarios, en el júbilo del 15 y 16 de mayo. Y pusieron su empeño y su trabajo en los duros e inciertos años en que, cuestionada esa independencia, hubo de bastarse a sí mismo y vivir en el aislamiento para preservarla.
       Su heroísmo y sacrificio brilló en la guerra grande. En la Residenta, la marcha que acompañó al presidente López y a los restos de su ejército hasta Cerro Corá. Y en la batalla de Piribebuy, en las trincheras, ayudando a los hombres a cargar sus fusiles o arrojando tierra a los ojos de los enemigos, a falta de otros medios.
       La parte más dura de la tarea de resucitar al Paraguay, devastado y diezmado, en la postguerra recayó sobre las mujeres. Desde la multiplicación de los hijos que permitió reponer paulatinamente la población hasta su participación en las tareas hogareñas, agrícolas y económicas.
       A falta de hombres, las mujeres paraguayas debieron cultivar la tierra, recoger la cosecha, venderlas, administrar la hacienda familiar. Se hicieron agricultores, comerciantes, industriales. Y cuidaron la educación de sus hijos haciéndolos acceder a los centros educaciones que poco a poco se fueron restableciendo en el país.
       Surgieron las nuevas generaciones paraguayas que rehicieron la patria. Así, lentamente, el Paraguaya fue poniéndose de pié. Sobre las ruinas de la patria vieja, se construyó un nuevo Paraguay que se apoyó principalmente en el temple de sus mujeres.
       La historia les reservaba un nuevo sacrificio. En la guerra del Chaco, hombres y mujeres trabajaron juntos. Los hombres luchando en las rudas soledades chaqueñas, las mujeres en el hogar, en los campos, en los talleres, y en los hospitales en el mismo escenario de las batallas o en la retaguardia.
       Los tiempos han cambiado. En la nueva etapa que se vive en el Paraguay, las mujeres, cada vez más a la par de los hombres siguen cumpliendo un papel fundamental en el desarrollo y el crecimiento del país.
RESUMEN DEL ESTUDIO SOBRE
Las MUJERES que hicieron historia en Paraguay
       La INDIA JULIANA"La India Juliana, hija de un cacique, como otras tantas hijas de caciques que se ven sometidas a la explotación servil por parte de los españoles, no tolera más la subordinación de su pueblo ni las afrentas. Al decidirse el Jueves Santo de 1539, tras un conflicto de conciencia del que participaron, invisibles, sus ancestros, sus dioses y su orgullo guaraní, se levanta contra su agresor, el marido español, Nuño de Cabrera, el de las múltiples formas de ensañamiento, el de la cruz y la lengua extraña, el del látigo y la infamia, y lo liquida, cortándole la cabeza.
JUANA MARÍA DE LARA. Una figura sin par de la revolución emancipadora de 1811 es, sin lugar a dudas, Juana María de Lara, quien fue hija de doña Luisa Villanueva de Otazú y del español Carlos José de Lara. Juana María nació en Asunción, en 1760. Se dedicó a los estudios, y se casó con don José Díaz de Bedoya, quien era el viudo de su tía Margarita Valiente y Otazú. No tuvo hijos, enviudó en 1806, y fue mayordoma perpetua de la Cofradía del Corazón de Jesús. Además, integró la Tercera Orden Franciscana. Los datos históricos recuerdan que varios próceres de Juana María eran sus parientes. Además se resalta que ella cumplió un papel vital en la noche del 14 de mayo de 1811, cuando hizo de enlace entre los revolucionarios, teniendo en cuenta la fuerte vigilancia sobre quienes luego se convirtieron en próceres de la Patria. Es interesante saber que fue ella quien realizó el contacto entre los revolucionarios y los oficiales de guardia del Cuartel de la Rivera, de la Maestranza de Artillería, y se menciona que ella determinó el momento en que comenzarían las acciones rebeldes.
RAMONA MARTÍNEZ. El 21 de diciembre de 1868 se iniciaba la gran batalla de siete días de Ita Yvate, en la que murió casi la totalidad de los guerreros paraguayos, y en la cual se distinguió otra mujer, comparable a las anteriormente citadas. Cuenta Juan Crisóstomo Centurión en sus "Memorias", que Ramona Martínez, una adolescente de apenas 15 años, de tez morena, cabellos y ojos negros, formaba parte de la servidumbre del Mariscal y se hallaba en su tienda de campaña contemplando el desastre, cuando el enemigo se acercó al lugar y lo rodeó y ella, con una espada que le había dado el mayor Ozuna, arengando a los heridos, comenzó a atacar. Primero el enemigo afrontó su ataque, y el de los heridos arengados por ella, con estupefacción, hasta que la atacaron y cayó herida en la cabeza y en el pecho. Los brasileños la contemplaron con admiración y respeto, e intentaron acercarse a ella, pero se levantó sangrando y se abrió el camino a sablazos, desapareciendo de sus perseguidores tras un montículo cercano. Esta heroína sin par, falleció en la Asunción, a la avanzada edad de 92 años, totalmente ciega.
Las HEROÍNAS DE PIRIVEVÚI fueron casi todas exterminadas; las que sobrevivieron fueron llevadas ante el Serenísimo Príncipe para presenciar el sacrificio de sus compañeros, el incendio del hospital repleto de enfermos y heridos. Esto lo anota el Conde D'Eú en su diario de guerra. En el mencionado hospital se encontraba atendiendo a heridos, la Sra. Francisca Yegros de Yegros, quien murió con aquellos que no pudieron escapar de tan tremenda muerte, y a quienes estaba tratando de ayudar a hacerlo.
LAS RESIDENTASAsí se denomina genéricamente a las mujeres que sostuvieron al Paraguay durante la Guerra Grande (1865-1870), incluyendo a las llamadas "destinadas", las castigadas por el gobierno del mariscal López, acusadas de presunta traición. Son las que prácticamente reconstruyeron el país luego de la hecatombe. El actual jefe de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, las reivindica y hasta llegó a pedir el Premio Nobel para ellas: "A mi juicio, la mujer paraguaya es la mujer más heroica de América. Después de la Guerra quedaban entre 20 a 30 mujeres por hombre e hizo esa gran opción de tener hijos, para salvar la Patria, la lengua, la cultura y la fe" y jefas de hogar, formadoras de ciudadanos, impulsoras del crecimiento del país.
ELISA ALICIA LYNCH. Aunque irlandesa de nacimiento, la gran compañera del mariscal Francisco Solano López dejó su marca desde que llegó al Paraguay, en 1854, y se quedó hasta el final de la Guerra, acompañando a su hombre y a todos los combatientes. Admirada y denostada a la vez, revolucionó las costumbres de la época e introdujo aires nuevos en el provinciano modo de ser del Paraguay de los López. Elisa Alicia Lynch vivió la trágica Guerra de la Triple Alianza, sufrió la muerte del mariscal Francisco Solano López, a quien enterró con sus propias manos. Fue golpeada igualmente con la muerte de su hijo Panchito. Culminada la guerra, fue vilipendiada, echada, sin nada, con sus cuatro hijos, mientras le gritaban: "¡Ahí va la perra de López!". Tenía 35 años, llevaba algunas ropas y una que otra joya personal. Siempre extranjera donde estuviera, finalmente falleció en París, en la pobreza.
ADELA Y CELSA SPERATTI. Nacidas en 1865 (Adela) y 1868 (Celsa), en Barrero Grande (hoy Eusebio Ayala), ambas hermanas son consideradas próceres de la educación en el Paraguay. Organizaron la educación pública de las mujeres y fundaron la Escuela Graduada de Niñas, la Escuela Normal de Maestras y la Escuela Normal de Profesoras. Adela y Celsa Speratti fueron dos educadoras paraguayas de ejemplar dedicación, formadoras de generaciones de docentes. Es considerado como muy importante el aporte de Celsa y Adela a la instrucción pública paraguaya. Continuaron su obra mujeres como María Felicidad González, Lucía Tavarozzi, Juanita Centurión, Lidia González. A modo de pequeño homenaje, los rostros de Celsa y Adela Speratti figuran en los actuales billetes de G. 2.000.
SERAFINA DÁVALOS. Nacida en Ajos (hoy Coronel Oviedo), en 1883, se unió a las hermanas Speratti en la lucha por la educación pública de mujeres, exigiendo la creación de la Escuela Normal de Maestras, en 1896. Fue la primera mujer en obtener un título de doctora en Derecho, en 1907, con su tesis "Humanismo", en donde reivindica ser mujer, estudiante y amante de su patria y reclama la plena participación cívica y política de las mujeres en el destino del Paraguay. Es considerada la gran pionera del feminismo y de los derechos de las mujeres en el país. Fue la primera en ocupar un puesto en la Corte Suprema de Justicia, participó en el primer congreso feminista internacional, fundó el Movimiento Feminista de Asunción, el Centro Feminista Paraguayo, la Unión Femenina de Paraguay, y la Liga Paraguaya pro Derechos de la Mujer.
BRANISLAVA SUSNIK. Nacida en Mendove (entonces Yogusloavia, hoy Eslovenia, en 1920), llegó en 1951 al Paraguay, convocada por el doctor Andrés Barbero, es considerada una de las máximas figuras de la antropología en nuestro país. Doctora en etnohistoria y lingüística, en historia y arqueología, fue directora del Museo Etnográfico. Sus valiosos trabajos permitieron conocer a fondo la realidad y la cultura de los pueblos originarios del Paraguay.
ENFERMERAS DEL CHACO. Cumplieron un rol humanitario esencial, poniendo en riesgo sus propias vidas para salvar las de los combatientes heridos durante la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935). Hicieron su trabajo en condiciones sumamente precarias y muchas nunca regresaron a sus hogares. Relato ahora parte de una narración de ellas. -¿Antes de entrar en esos roles, qué rescata de las enfermeras? -Tiene que ver con las primeras enfermeras que viajan al Chaco con un pequeño maletín con el que tenían que ir a ver la situación después de Boquerón a finales de 1932, bajo las órdenes de María Victoria Candia, una enfermera formada en Inglaterra y Francia. Con ella viajan Erótida Insaurralde, Alfreda Palacios -primera médica cirujana, era de Maciel- y Georgina Dávalos. Toda la batalla de Boquerón se libró solamente con camilleros y con enfermeros mal instruidos. Muchos eran estudiantes de odontología. -¿No tenían formación? -Uno de los graves problemas era la falta de formación de enfermeras de guerra, acostumbradas a operar en condiciones no hospitalarias y con heridas de metrallas. -¿Quiénes son sus heroínas de las escuelas? -Cuando son llamados los hombres para el enrolamiento en el interior, los pueblos se quedan sin brazos de trabajo. ¿Cómo se suple? Con las mujeres y los niños. La educación desde el año 1933 cambia cuando la orden del gobierno es que en todas las escuelas del interior se planten tabaco para mandar cigarros al frente, maíz, poroto... No tenía que haber un centímetro del patio escolar sin plantación al cuidado de los niños con sus maestras. Eso significaba que los niños iban a la escuela todo el día, en un turno para estudiar y en el otro para el cultivo. El trabajo era de lunes a lunes y la recolección se hacía con las maestras. Estas colectas agrícolas de las escuelas se dividían y esa misma escuela podía ser la encargada de liar los cigarros, enviaba a Asunción y de allí al frente. Además se tenían que hacer camisillas de lanas, jergas para caballos, mantas y un sinnúmero de artículos, todo a cargo de mujeres. -¿Mujeres disfrazadas de soldados? -Exacto. Son casos muy raros, de solteras. Una de ellas, Manuela Villalba, se dio a conocer en el periódico "El Orden" en 1934 donde se publicó un artículo muy extenso. Era de Tavapy y al darse la orden de enrolamiento se presenta con su hermano, se corta el cabello y se viste como hombre. -¿No la descubrieron? -La inspección no era de desvestirse por lo acuciante del tiempo. Era solo a vista por el médico que les vacunaba en el Hospital, luego iban al Estadio (Defensores del Chaco) donde se les entregan los pertrechos y se les enseñaba a manejar las armas, se les alzaba al barco rumbo a Puerto Casado. Así llegó al frente de batalla. En uno de los combates en el camino a Saavedra, el jefe de su regimiento, el Tte. Ozuna, es herido y muere. Entonces hay una desbandada y a ella y a su hermano se les ocurre irse a otra compañía. En el camino les para una patrulla paraguaya, les pide los comprobantes de autorización que no tenían. Y eso se consideraba deserción. -¿Y cuál era la pena? -Fueron llevados ante un Tribunal de Guerra y lo que el Cnel. (Luis) Irrazábal hacía en esos casos era el fusilamiento. Estando los dos sentenciados, su hermano mayor le dice a "Manuel", de 17 años, que cuente que es mujer. Con el fusilamiento a punto de cumplirse revela que es mujer. Irrazábal no le cree y piden un médico, el Dr. De Finis que estaba en la Sanidad, para una revisión. Encuentran que es cierto. Se los absuelve; el hermano es reincorporado a las filas y a ella le mandan a Asunción y se queda un tiempo en la Sanidad. -Una historia singular... -El pase es muy simpático y dice: "el soldado Manuel Villalba tiene permiso de este Comando para bajar y permanecer en la capital por tiempo indefinido. Motivo: Cambio de sexo. Firmado: Irrazábal, Cnel.". No se cambió de sexo, pero era mujer. Entonces cuando llega a Asunción hay un alboroto generalizado entre la gente porque además viene vestida con el verdeolivo. -¿Hubo mujeres que murieron durante la Guerra? -En el libro se citan el caso de Eduvigis Figueredo, que acompañó al frente a su esposo e hijos y se desempeñó como enfermera. Se enfermó de tifus en 1933 y fue la primera mujer en morir en el frente al servicio del ejército.
JOSEFINA PLÁNacida en las Islas Canarias, en 1909, llegó al Paraguay en 1926, como compañera del artista paraguayo Andrés Campos Cervera (Julián de la Herrería). Fue periodista, escritora, artista plástica y educadora ejemplar, que iluminó a varias generaciones de creadores paraguayos. Fue la primera jefa de redacción de varios diarios paraguayos. Falleció en 1999, dejando varios libros publicados con poesías, cuentos, teatro, ensayos e historia social.
CARMEN CASCO DE LARA CASTRO. Apodada cariñosamente como "Ña Coca", nació en Concepción, en 1918. Fue una de las más grandes luchadoras a favor de los derechos humanos durante el gobierno stronista, creadora de la Asociación Cultural de Amparo a la Mujer, en el año 1962, y fundadora de la Comisión Paraguaya de los Derechos Humanos, en 1967. Soportó persecuciones, pero nunca se doblegó.
CONCEPCIÓN LEYES DE CHÁVES. Nació en Ka'asapa, capital del departamento del Paraguay del mismo nombre, el 26 de abril de 1891. Maestra normal especializada en arte, narradora, dramaturga, ensayista y periodista, colaboró, desde muy joven en diarios de la capital paraguaya y en revistas y publicaciones de países limítrofes. Extraordinaria conferencista, entre 1936 y 1975 dictó más de 30 conferencias sobre temas diversos. La última de ellas en la Academia Paraguaya de la Historia, versó sobre “La Mujer en la Historia de América” y fue unánimemente elogiada por su profundidad y rigurosa documentación. Su nombre cobró notoriedad nacional cuando, en un Concurso convocado por el Ministerio de Educación y Cultura, sus libros de lectura fueron aprobados para el uso en todas las escuelas de la República. Así, “Amanecer”, “Caminito”, “Nave”, “Alegría”, “Patria mía” y “Cumbre”, libros para el primer al sexto grados de la escuela primaria, fueron los aliados de maestros y niños en el logro de una educación significativa para el país. Obras suyas fueron publicadas en revistas de los Estados Unidos como “Ride with the Sun” y “United Nation Women’s guide” y figuran asimismo en la antología hispanoamericana “América habla” (Buenos Aires, 1976) y en la “Historia de la Literatura Iberoamericana” publicada en Madrid en 1982. Su mejor novela es Madame Lynch y Solano López. Casada con Manuel W. Cháves -profesor, periodista y parlamentario- fue madre de seis hijos. Falleció en Asunción en 1985
HOMENAJE DEL RC ASUNCIÓN CATEDRAL DEL DISTRITO 4845 A LA MUJER PARAGUAYA
PROF. ING. ALECSANDRO RILINE
PAST PRESIDENTE PERIODO 2008-2009