jueves, 28 de abril de 2011

CHEMOPROVLEMA CHE TWITTER



ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI
Maitei horyvéva opavavépe
David Galeano Olivera

CHEMOPROVLEMA CHE TWITTER
Por Alfredo Boccia Paz – Publicado por Última Hora: 16 de abril de 2011
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Hasta hace unos días, muy pocos habían oído hablar de Carmiña Masi, una locutora radial de temas faranduleros. Hoy es una celebridad, en el peor sentido del término. Todo comenzó cuando un diario publicó que un consultor argentino contratado por el Canal 9 había prohibido el uso del guaraní en los noticieros. La información fue posteriormente desmentida por el SNT, pero para entonces, Carmiña ya había posteado en Twitter su célebre afirmación: "Aplaudo que prohíban el guaraní. Excelente para combatir la ignorancia." Una frase bastante idiota, convengamos.
Si denigrar a un idioma que hace a la esencia de la cultura nacional no fue una buena idea, lo que vino después empeoró las cosas. Cuando llegaron las primeras críticas, su reacción fue de una vulgaridad galopante: "Sepan que me paso por el culito lo que me dicen del guaraní. Gracias por divertirme." Y así por el estilo, sin que nada la detenga. Eso hizo que el enojo aumentara. Solo que nadie -ni ella, ni los expertos en redes sociales- adivinaron que alcanzaría las dimensiones de un tsunami.
En pocas horas la indignación desbordó Twitter y otras redes sociales, invadió las páginas digitales de los diarios -cada mención informativa generaba centenares de respuestas de los lectores- e incluso, tuvo repercusión en el exterior. Hasta Lugo recibió cartas de protesta. Mientras muchos de los que no estamos empapados de la dinámica del Twitter empezábamos a enterarnos del tema, una compañía de teléfonos celulares ya retiraba su auspicio al programa radial de la citada locutora y la Universidad Católica pedía disculpas por los desdichados dichos de su alumna.
Los twitteros paraguayos eran mucho más de lo se pensaba. Y mucho más nacionalistas de lo previsible, había sido. Crearon una página de repudio en Facebook a la que adhirieron más de 12.000 personas, una cifra casi impensable en el pequeño universo informático paraguayo. Las radios y los diarios impresos tuvieron que ocuparse del curioso fenómeno.
Hay quien afirma que el episodio colaboró más que ninguna otra campaña para el conocimiento colectivo del funcionamiento de las redes sociales. Tecnicismos como hashtag, auto-burn y tweet del año se volvieron de uso corriente para explicar la colosal metida de pata.
Finalmente, llegaron las disculpas vía Twitter, como se estila. Con lo cual, la furia colectiva se fue evaporando. Tal como la breve e indeseable fama de la locutora, quien, si hubiera medido el peso de sus palabras, no hubiera abierto la boca. A ella se le podría aplicar la frase que, también vía Twitter, el neurótico y talentoso actor Charlie Sheen dedicó a la cantante adolescente, Rebecca Black. Esta subió a la red un video espantoso, que motivó un huracán de comentarios insultantes. Sheen escribió: "No te odiamos porque eres famosa. Eres famosa porque te odiamos." Con el tiempo la anécdota será olvidada y la locutora aprenderá que la experiencia es una mala maestra: primero toma examen y después enseña.
Quedan, además, dos conclusiones interesantes. La primera: esta es otra prueba de que los códigos y los tiempos de la comunicación entre individuos de una masa humana -que jamás se vieron la cara- han cambiado definitivamente, también en el Paraguay. La segunda tiene que ver con la reconfortante comprobación de que, pese a los esfuerzos de la reforma educativa por convertirlo en lengua muerta, el idioma guaraní goza de buena salud. La exaltada reacción nacionalista expresada en defensa de la lengua que nos identifica y nos une es la prueba de que la gente valora el guaraní. ¿Curioso, no? Justo lo contrario de lo que pretendía la frase que dio origen a esta polémica.